lunes, 1 de junio de 2026

Chorrera del Hornillo - Robledondo

                  


                    RUTA


Interesantísima ruta por la mezcla orográfica que se disfruta: vadeándose arroyos, ladeando chorreras y embalses, asomándose a riscos y miradores o adentrándose por pinares y campas. 


La caminata comienza en el puente del río Aceña y su aparcamiento, situados en el kilómetro 5,3 de la carretera M-535 que une Robledono y Santa María de la Alameda, localidades del oeste madrileño situadas ya en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama y limítrofes con la provincia de Ávila.




El itinerario empieza tras pasarse la cancela donde comienza el sendero del Hornillo, recorrido señalizado de unos 5-6 kilómetros que nosotros prolongaremos. La pista orilla el arroyo del Hornillo, que transita, entre hermoso pinar, a nuestra derecha. A unos 500-600 metros de iniciar la marcha, lo cruzamos por un puente para abandonar inmediatamente la pista por el sendero escalonado que se empina a nuestra izquierda.

El arroyo queda ahora en nuestro flanco zurdo. La vereda nos conduce rápidamente a la chorrera del Hornillo, una cascada tobogán, pues el agua desciende lamiendo la piedra, sin separarse de ella. Se trata de un salto de agua de unos 10-15 metros. 


La chorrera es visitable por su parte superior, y merece la pena: por el entorno bucólico del lugar que conforman las aguas y la arboleda. Además, es posible asomarse al escalón colgante por el que se precipita mansamente el cauce. Seguimos la ruta, con el arroyo a nuestra izquierda, encontrándonos las primeras nieves del camino.


Tras 1,5 km desde el inicio, dejamos el pinar para, sobre una campa, volver a vadear el estrecho arroyo por un paso de piedra. Estacas verticales indican el altivo camino que nos lleva hasta el mirador de la Aceña (1.398 m): se salvan unos 70 metros de desnivel en 200 metros de longitud.


Cuando la cuesta finaliza, se llega de nuevo a otra campa. Al norte se encuentra el valle encajonado del arroyo del Tobar y su risco del Galdano, al que nos dirigiremos en un itinerario envolvente y tras alcanzar el embalse del Tobar; al sur, el valle del Hornillo, del que venimos. El mirador tiene un panel-mesa informativo.

Para llegar al embalse del Tobar, nuestro próximo objetivo, retornamos sobre nuestros pasos unos 70 metros por el sendero que traíamos para girar a la izquierda y atravesar las campas del lugar, durante unos 400 metros, y dar con una pista ancha de tierra que se adentra de nuevo por pinar, llamado ahora del Pinarejo. El arroyo del Hornillo sigue a nuestra derecha, imperceptible a unos 300 metros de distancia y una cota inferior de unos 70 metros.

Al llegar a un cruce triple de caminos, nos arrancamos por el ramal de la izquierda, por la zona que llaman cuerda de Majalavacas. El ramal zurdo nos hace subir primero, durante unos 500 metros (y 50 metros de desnivel), hasta alcanzar la altitud máxima de la ruta (1.540 m), para luego iniciar un pronunciado descenso por la zona que llaman Las Cercas, abandonando ya la pista: se pierden 90 metros de desnivel en 300 metros de recorrido.

Al no encontrar sendero ni hitos, nos precipitamos por donde buenamente podemos. Sabemos que abajo, cerca y casi en frente, se encuentra el embalse del Tobar, pero la niebla persiste en tapiarnos el horizonte. La nieve cubre la vegetación baja y la pendiente es pronunciadilla: es fácil resbalar, así que extremamos la precaución.

Al rato damos con la presa, cuyo dique atravesamos hasta la orilla opuesta. En lo alto de un montículo, se erige un refugio, en perfectas condiciones, abierto, con puerta de contrachapado, ventanas acristaladas y chimena. 

Hecha la pausa, retomamos la marcha por la pista que discurre por la ladera norte del pequeño valle que forma el arroyo del Tobar (ahora vamos en sentido oeste, iniciando el regreso). Pero rápidamente (200-300 metros) la abandonamos a izquierda, justo al finalizar un muro, para coger el sendero que nos lleva hasta el corazón del Risco del Galdano.

Al risco se llega tras saltar un murete que baja perpendicular a la ladera montañosa (Solana del Risco). La peña es transitable porque surca su pared sur una antigua canalización: una acequia hoy seca que, al haber sido techada, sirve de sendero de piedra, con una anchura de 1-2 metros. El paso que recorremos no es por la parte más alta del risco, sino por uno inferior. Al punto más elevado parece que se llega por la pista que abandonamos tras salir del refugio.

Las vistas del valle siguen siendo fabulosas: nuestra ladera es la llamada Solana del Risco (la más expuesta al sol); la de enfrente, la Umbría Calleja (por permanecer más a la sombra).

La acequia que pisamos desemboca en un pequeño embalse vacío de piedra. En este punto (1.368 m), nos lanzamos ladera abajo, a nuestra izquierda, en paralelo al muro que también destrepa la pendiente y que queda a nuestra derecha. Es una trocha pedregosa, con arenisca, que parece hacer las funciones de correntía de agua (suponemos que desde la presa al cauce del arroyo del Tobar, unos 120 metros más abajo y al que nos dirigimos).

A nuestra derecha asoma el embalse de la Aceña y la inmensa pared de su presa,  se ve el pueblo de Peguerinos.

Una vez finalizado el descenso, se llega a una pequeña campa, que nos hace de descansadero. Seguimos la marcha por vereda ya marcada para surcar el arroyo del Tobar y pasar una granja con un cruce de caminos señalizado.

Ahora sólo queda enfilar por la pista que nos devuelve al puente de la Aceña, origen de la ruta. Se trata de un bonito llaneo de 1,5 kilómetros, que nos lleva en paralelo al río de la Aceña (el arroyo del Tobar es su afluente), cuyo cauce se atraviesa por puente hasta en tres ocasiones. El caminante se cruza con el ganado manso que habita el lugar, mientras disfruta de los riscos que hay en la alturas y del horizonte verdoso cuando el valle se abre en el último trecho de la etapa de hoy.

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Chorrera del Hornillo

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